viernes, agosto 1

Por fin nos habíamos desecho de aquel sujeto, Johan Harkonnen. Realmente su presencia des de un principio logró ponerme los pelos de punta, pero claro, el jefe no quería ser “descortés” con “ monseñor importante”.

Por suerte acabó ya.

El ambiente de ese planeta me ponía realmente enfermo, era cargante y agobiante, nada que ver con Caladan… Aún así supe soportar bastante bien la tensión que me causaba aquel lugar, y por suerte, ningún sanguinario harkonnen pudo reconocer a mi persona.
O eso creía yo, pues si no fuera así, ya estaría muerto.

De repente, una fuerza de tracción se apodero de mi, echándome hacia atrás y sin siquiera darme cuenta, me transporto a un callejón oscuro separándome de los demás[los cuales ni se enteraron]. De repente me encontré con una silueta en las sombras.
Como supuse, era él.

-¿Piensas que puedes engañar a los Harkonnen con esa capucha?-preguntó, luego sonrió y se encogió de hombros.- Debería decir... a este Harkonnen.
-Señor, creí que ya había cerrado el trato con mi jefe- era inútil disimular.
-Claro, Michael Raleigh Owen.-Asintió él, luego de un gesto hizo que mi capucha fuera hacia atrás, dejando que mi cara se viese al fin.
- Mi nombre es indiferente, Doctor.-me defendí.- Ahora trabajo humildemente para Idan Azzo Làconi.
-Lo sé.-Respondió.- Sé lo que sucedió contigo. Pero... atreverte venir a Giedi Prime.
Me aparte sigilosamente de él.
-Realmente el desagrado de venir a esta mugre de planeta es mio-dije sin perder la cortesía al dirigirme a él.- Aún así, señor Doctor esposo de la Baronesa, mi deber ahora es seguir a mi amo.
-¿A sus negocios?-preguntó él, luego ladeó la cabeza, divertido.
-Des de luego.-pause unos instantes.
- Que yo trabaje para él, no significa nada. Si como bien dijo doctor, usted sabe lo que sucedió conmigo, sabrá también que lo que le digo es verdad, y por lo tanto no tenemos nada que ver con los míos.- le miré a los ojos serio- Aún así entenderá porque escondo mi rostro tras esta capucha. Usted lo sabe, no obstante, la mayoría NO. Y no es algo de lo que me guste “alardear”.
Mejor dicho, me avergonzaba.
-Entiendo que tapes tu rostro, pero realmente no me preocupa que tengáis relación con los Atreides.-Comentó bastante despreocupado.
- Sólo me sorprende que tú hayas sido capaz de pisar Giedi Prime, en vez de quedarte en la nave.
Se dibujo media sonrisa en mi rostro.
- ¿Le sorprende que no les tema?-volví a mi rostro serio.
- La política de nuestras gentes, me trae sin cuidado, no temo a los harkonnen, y no me importa ponerme en peligro por realizar mi cometido.
-Yo tampoco temo a los Atreides.-Comentó, pero luego clavó sus ojos azules en los míos. ¿No eran dorados? Ahora parecían haber cambiado de color.
- Pero si yo hubiese sido otro tipo de Harkonnen, con otra manera de pensar... Estarías muerto, Michael.
- También se defenderme-me reverencie dando a entender que quería irme de allí.
- Agradezco su cortesía, y que comprenda mi situación Doctor Johan.
-Ten cuidado Michael y ponte la capucha antes de que un soldado te vea.-Me recordó.- Sería horrible que te descubrieran y tuviesen que matarte.- Sí... supongo que si seria horrible...- no estaba tan convencido de ello.
- Hasta la próxima.
-Adiós.-Dijo, luego oí como se daba la vuelta y comenzaba a andar.

Me tape el rostro con la capucha de nuevo, era agradable conversar con el doctor, no obstante seguía poniéndome los pelos de punta, así que tal como me despedí, me dirigí a la nave a paso más ligero.

Finalmente entre a la nave, fui el último en llegar.

-Rumbo a Kaitan-anunció el jefe justo al entrar-.Preparad vuestras mejores galas, ¡nos vamos al planeta Imperial! ... [Y no se que más dirijido a Hilda dijo...]

Ya más relajado en la nave, preparé la ropa que el jefe pidió, no me fue difícil coger algo elegante entre mis ropas, pues casi todas lo eran.



Luego nuevamente me dedique a mis tareas.


Un corte limpio.

La sangre fluía escapando de sus finas venas, dejándome al descubierto los órganos de su interior. El corazón aún latía, un suave latido que transportaría la sustancia carmesí a todo su cuerpo, hasta topar con la cascada que la haría salir accidentalmente del torrente sanguíneo.

La operación acaba de empezar.

Aún conservaba calor corporal, pero podía notar como se esfumaba lentamente de su cuerpo. El latido cesó.

Procedí.

Con el bisturí me abrí paso entre las membranas y la piel de su estomago, dejando al descubierto su interior. Aún conservaba restos de su última comida. Con sumo cuidado, pues cualquier paso en falso podía entorpecer la operación, los retire.

Siguiente paso.

Los riñones, órganos con la facultad de crearme el trabajo más sucio, pues en ellos, lo más posible era encontrar restos de la suciedad expulsada por el cuerpo.
[ Por no mencionar cuando lo hace al mismo momento, ensuciando toda la mi superficie de trabajo.]
Nuevamente, adentre mi visión en ellos, y los quité.Por último, un trabajo aún más sucio y desagradable.
[Dios bendiga a mis guantes de látex]
Exploré toda su zona rectal, dejándola libre de cualquier clase de excremento, que más tarde me pudiera entorpecer la faena.

Se acabó.

Con una presentación perfecta, para cualquier doctor, debidamente adornado, complementado y saneado, fue introducido al horno para proseguir. Por supuesto aquello no iba a ser para mí, pues yo cogí una sartén y me saltee unas verduras.

¡CLINK!

La comida estaba lista. Y Hilda y el jefe en la mesa para comer. Sin más lo deje en el centro de la mesa, para que así ellos mismos se sirvieran la parte que les pareciera más apetecible. Yo por supuesto, me serví mi plato de verduras.
-¡¡Como algo tan FEO puede estar tan RICO!!-exclamo Hilda mientras engullía la comida.
Mire de reojo mal a Hilda.
¿Feo? Como se nota que no tiene estudios de medicina…

Luego mire al jefe, esperando también algún comentario, pero no llegó. Comió en silencio ensimismado, seguramente debido a la información que el doctor le pidió [o mejor dicho exigió].
Hilda siguió hablando durante toda la comida, a pesar de las mutiles veces que le avise de que no hablara con la boca llena [ella tragaba y seguía hablando], a pesar de eso fue una comida tensa y más silenciosa que de costumbre…se hizo eterna…

Paso el día, por mi parte fue más lento todo, más pesado…
Y por fin ya estábamos cerca de Kaitan…


**OuT** Y aquí el segundo post de Michael... Lo sorprendente de el psot es que... ¡¡Alguien se sabe el nombrede Michael entero!! xDDDDDDDDD Gracias Johan.... Y espero que os guste como hace la comida Michael Muahahahha!! Besos**OuT**




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