lunes, septiembre 3

Me acerqué a sus aposentos, desde fuera podían escucharse muchos ruidos. Toqué en la puerta, y la abrí sin esperar su autorización. Abrí los ojos sorprendida... la habitación estaba completamente desastrada, y Mavra no paraba de meter cosas en una maleta.
-¿Mavra?- dije para llamar su atención.
Mavra paró un momento para ver quién había entrado.
-Ah, hola, Ily. -y continuó embutiendo cosas en la maleta.
-¿A dónde... vas?- pregunté confundida por su comportamiento.
-A Giedi Prime.
-¡¿Quéé?! ¿Piensas dejarme sola?-
-Eu... ¿Te quedarás aquí? -me preguntó, parando en seco.
-No pienso moverme de aquí, no entiendo por qué te vas hermana... parece... que estuvieras huyendo...-
-Es que no me apetece ir a la guerra. Para eso están Rena y los demás...¿no?-
-Mavra... hermana... tú eres quién debería dar la cara por todos, eres la baronesa... creo que deberías pelear junto a Rena y los otros, y no huir como si tuvieras miedo.- aclaré intentando ocultar un poco mi vientre, para que Mavra no pudiera darse cuenta a medida que me acercaba a ella.
-Bueno.. es un punto de vista. Pero no me apetece luchar...-
-Está bien, respeto entonces tu dedición, aunque sigo sin entender el motivo. Espero que allí estés bien, y que no te olvides de nosotros, y vuelvas pronto...- dije con frialdad.
Me parecía un error el paso que iba a dar, pero yo después de todo, no podía prohibírselo, ella era la baronesa, y podía actuar de aquella forma que le pareciera más correcta, o simplemente de la forma que quisiese.
-Te dejo al mando esta temporada. Espero que no te quedes aquí mucho tiempo...-
-No sé si podré hacerlo... ¿por qué no te quedas un poco más?- insistí.
-¿Para qué quieres que me quede más? Ya di todas las órdenes que tenía que dar...-
-Está bien.- suspiré mientras colocaba ambas manos sobre mi vientre y me giraba para evitar que Mavra pudiera darse cuenta de mi estado.
- ¡Hey! ¿Engordaste? Te veo.. distinta.
-¡¿Qué!?- pregunté algo exaltada. -No digas tonterías... estoy igual que siempre.- intenté decir con un tono lo más natural posible.
Mavra se acercó a mi e hizo que la mirara. Me apartó los brazos del vientre.
-No estarás.. embrazada, ¿no?-
-No sé que clase de tonterías estás diciendo Mavra, ¿cómo podría estar yo... embarazada?- dije intentando parecer ofendida.
-Es que esta barriga no es porque hayas comido demasiado...-
Bajé la cabeza, sin saber qué decir, luego la levanté y fijé mi mirada en los ojos de mi hermana... no podía mentirle...
-Sí, estoy embarazada.- afirmé repentinamente.
Los ojos de Mavra se abrieron más de lo normal, y abrió la boca, pero no emitió ningún sonido, su mirada era extraña, como acusadora.
Después de varios segundos del shock, pudo hablar.
- ¿Cómo? ¿No tomaste la píldora? ¿No usasteis protección? ¡¿Qué pasó?! -dijo mientras me zarandeaba con fuerza.
-¡Tranquilizate!- chillé apartándola de mi. -Es evidente que no utilicé ningún método para evitar esta situación.-
- Lo he notado... ¿Con quién? -y clavó sus ojos en los míos. Noté como una presión por su parte, como si quisiera que fuese alguien conocido.
De repente, se escuchó un chirrido, y luego un portazo. Alguien había entrado en la habitación, y sus pasos se dirigían hacia donde nos encontrábamos.
-Baronesa Mavra.-Dijo aquella persona, al mirar, vi que se trataba de Johann. Nos miraba a ambas fijamente, como extrañado.
Yo no pude evitar sorprenderme y mirarle anonadada, luego desvié la mirada hacia Mavra, la cual parecía disponerse a responderle.
- Un mo-men-to. -sus ojos me volvieron a mirar- ¿Con quién?
Johann abrió la boca para hablar, sin embargo, se mantuvo en silencio y nos miró a ambas mientras se cruzaba de brazos.
Miré a Johann, era mi única salida, si le decía la verdad, sería capaz de cualquier cosa.
-Es... suyo.- dije sin dejar de mirar a Johann, esperando que él me siguiera la corriente.
-Ejem...-Él miró a Mavra, luego a mi. Sin embargo luego asintió.- Es cierto.
Mi hermana suspiró, aliviada.
- No sabéis el peso que me habéis quitado de encima... Creía que sería de alguno de esos con los que te acuestas y luego matas... Ah, bueno, felicidades. -dijo sonriendo- Y...Johann, ¿qué querías?
-... Sólo que Volker ha mejorado.-Anunció, realmente aparentaba no haber venido por eso. Pero parecía no recordar ahora el asunto que le había llevado hasta allí.
-Uff, bueno me alegra... lástima que pronto me iré...-
Miré a Johann también bastante aliviada, no sabía exactamente si me seguiría la corriente, pero en aquel momento era mi única salida...
-¿Se irá?-preguntó Johann, luego la miró fijamente.
-Si...-musité, luego miré a Johann también bastante aliviada, no sabía exactamente si me seguiría la corriente, pero en aquel momento era mi única salida...
-Ya di todas las órdenes que debía dar, así que... ya puedo irme.-
Me acerqué a mi hermana y le dí un beso en la mejilla, ella se quedó recogiendo más cosas, y yo me acerqué a la puerta, cogí a Johann de una mano, y salimos juntos de la habitación de Mavra.
-Interesante.-Dijo Johann, luego me miró y sonrió.
-¿Qué te parece tan interesante?- pregunté soltándole la mano ahora que Mavra no podía vernos.
-Que me hayas elegido a mi para decir que soy el padre.-comentó, luego se encogió de hombros.- ... aunque, creo que fue porque fue la única persona con la que te encontraste.
-¿Esperabas otra cosa?-
-En realidad jamás pensé que se iba a encontrar en esa situación.-
-No entiendo tanta formalidad Johann... y creéme, yo tampoco pensé que pasaría...-
-Se supone que debo tratarle de esa manera.-Comentó, luego continuó caminando sin ni siquiera mirarme.
-Se supone... pero tanta formalidad... me irrita.- dije caminando más rapido para coger su paso.
-Ah, una cosa.-detuvo en paso y me miró de reojo.
-Dime.- dije sin detenerme.
-Continuaré afirmando que es hijo mio, si luego tengo los derechos como padre.-Comentó Johann, dejó sus ojos fijos en mi.
Paré en seco, y me giré hacia él.
-No lo entiendo...- susurré cerca de su oído.
-¿No?-Me miró de reojo.- Es muy fácil de entender, realmente quiero ser el padre de ese hijo.
-No entiendo qué pretendes con esto.-
-Simplemente pretendo ser el padre de tu hijo, para que la verdad nunca salga. Creo que sería un buen padre.
-Creo que no debería aceptar tu propuesta.-
-¿Por qué?-Luego me sonrió de forma agradable.- Considero que puede ser una buena idea.
-Tal vez... sólo tal vez...- dije pensativa.
Acarició levemente mi mejilla, luego sonrió y continuó caminando por el pasillo. Sin embargo, aún tenía cosas que decirle... por lo que le seguí y le tomé del brazo, se giró y me miró fijamente.
-¿Conoces a ese tal... Ray?- pregunté curiosa
-¿El Harkonnen con el que nos encontramos al regresar de la ciudad?
Asentí, y solté el brazo de Johann, acercándome más a él.
-Sí, le conozco... más o menos.-Asintió levemente.
-¿Quién es... exactamente?-
-Sólo se de él que se llama Raymond Strauss, que no le gusta que le llamen por su nombre sino por Ray. Es un capitán que ha venido desde Giedi Prime, es problematico y bastante activo... Aunque creo que no me estás preguntando por estos datos. ¿verdad?
-Quisiera saber algo más sobre él... ¿podrías hacerme ese pequeño favor?-
-¿Buscar información sobre ese muchacho?-Entrecerró los ojos y sonrió levemente.
-Exactamente... parece que las indirectas las captas con rapidez...- ironicé.
-Digamos que... Conmigo nunca es necesario terminar una frase.-Se cruzó de brazos y continuó caminando.- Está bien, buscaré datos sobre ese muchacho.
-Gracias...- susurré sin intención de que él lo escuchara.
Comenzó a caminar hacia su laboratorio, estaba muy distante. Mucho más que la última vez que lo vi. Decidí seguirlo y, por algún motivo, aparentaba no darse cuenta de ello o no querer prestarme atención. Abrió la puerta del laboratorio mientras agachaba la cabeza y sonreía. Luego entró dejando la puerta abierta, yo me quedé en el umbral de la puerta y lo vi acercándose a un holocubo, poniéndolo en marcha y empezando a manejarlo.
Me quedé parada unos segundos, y luego decidí entrar, sin acercarme demasiado a donde se encontraba él.
Sacó unas finisimas gafas de uno de sus bolsillos, se las puso y comenzó a manejar aquel objeto con gran rapidez. Poco después apareció una foto de Ray y un sinfin de datos que comenzaron a cargarse, Johann cerró los ojos por un momento, para luego abrirlos y mirar todo aquellos datos. Lo leyó en muy poco tiempo, luego fijó sus ojos en mi.
Dí un paso atrás involuntariamente, estaba bastante... sorprendida. Aquel laboratorio era algo espeluznante.
-¿Has encontrado algo?- me atreví a preguntar por fin.
-Podeis entrar, Ilysse.-Comentó mientras sus ojos continuaban fijos en mi.
Me adentré en aquel lugar, hacia Johann, donde había un poco más de sombra en el lugar.
-Deja de tratarme como a una extraña.- comenté mientras me colocaba justo a su lado.
-No creo que deba tomarme confianzas con usted.-comentó.
Coloqué mi dedo índice sobre sus labios, y me agaché ligeramente hasta quedar cerca de su cara.
-No deberías tratar así a la madre de tu hijo.-
-Jeh...-Rió, tomó mi mano con una de la suya.- Ray Strauss, muchacho joven que consiguió ascender muy pronto en el ejercito gracias a sus habilidades. Ingresó en la escuela de Sardaukar, trabajó para los Corino durante un tiempo, para luego escapar de ellos ya que, según sus propias palabras, "se aburría". A lo largo de su carrera ha matado a 10 superiores alegando la misma excusa... Fue ascendido a Capitan de una división Harkonnen, aunque la mitad de sus hombres han sido asesinados por él a causa de su aburrimiento. Es un sujeto de estudio de las investigaciones Harkonnen, número 116519848... No es un individuo normal. En realidad, es un fremen.
-¡¿Fremen?!- grité casi sin darme cuenta.
No podía creer que fuera fremen... ese parecido... no puede ser casualidad... aquí tiene que haber algún secreto.
-¿No pone nada sobre... familia o algo así?-
Se carcajeó ligeramente... Me miró fijamente a los ojos, éstos brillaban.
-A eso iba. Al parecer su madre fue una fremen que fue secuestrada y dió a luz estando en manos de los Harkonnen. Tuvo dos hijos... -hizo un gesto y apareció la imagen de dos bebes recostados, uno tenía el brazo sobre el otro. El del pelo naranja sobre el del pelo blanco...- Sí, Ray tiene un hermano fremen.
Abrí los ojos sorprendida, no había ninguna duda... ese niño de pelo naranja era él... Azim.
-Entiendo... supongo que eso es todo lo que necesito saber.-
-Una última cosa...-Johann se giró para darme la espalda.- Ray odia a muerte a ese hermano.
Seguí caminando, como si no hubiera escuchado lo que había dicho. Temía por él, por el encuentro de los dos... algún día sucedería, si es que aún no había ocurrido...
-Gracias por la información.- dije ya cerca de la salida.
-De nada.-Comentó mientras lo oía caminar.- Dadle recuerdos al fremen de pelo naranja...
-No creo que quiera recibirlos.- dije parándome en el umbral.
-Yo creo que si se los da usted sí.-Le oí reír.
Me giré sobre mí misma, y caminé hacia él.
-¿Quería algo más?-Preguntó mientras sus ojos estaban fijos en mi.
-Odio que me trates como a una extraña.- susurré quedandome quieta justo delante de él.
-Soy solo un simple siervo a vuestro servicio.-Continuó manteniéndose serio.- No soy quien para tomarme confianzas con usted, señorita Ilysse Harkonnen.
-Te lo estoy pidiendo yo, creo que eso es suficiente.- contesté sin moverme de donde me encontraba.
-No creo que sea adecuado.-se giró y comenzó a alejarse de mi,.-
Caminé hasta él, acelerando el paso hasta quedar justo detrás de él.
-Creo que... no serías un buen padre.- dije colocando una mano sobre su hombro derecho.
-Considero que eso no viene a cuento.-Se giró hasta quedar frente a frente.
-Yo creo que sí, señor Johann.- bromeé levantando un poco la mirada, para fijarla en sus ojos.
-¿Qué esperáis de mi, Ilysse Harkonnen?
-Todo lo que yo desee.-
-¿Y qué es lo que deseáis?-
-Aún no lo tengo claro...- dije acariciando su rostro con un dedo.
-Pues cuando lo tengáis claro.-Tomó mi mano de nuevo con la suya, separándola de su rostro.- Me avisáis.
-Tsk...- gruñí.
Nunca nadie me había rechazado así...
-Cuando lo tenga claro, no necesitaré de usted.-
-Me alegra eso entonces.-Soltó mi mano, luego sonrió de forma burlesca y se giró para alejarse de mi de nuevo.
Me acerqué rápidamente a él, y agarré su chaqueta por detrás, abrazándole y clavando mis uñas en su pecho.
Le oí gruñir levemente, sujetó mi mano con cierta fuerza y se giró hacia mi. Para entonces ya estaba él cerca de la pared, así que no se como, me dejó contra la pared. Mi mano, la que se había clavado en su piel, estaba contra la pared sin poder ser utilizada a causa de su mano. Nuestras caras estaban muy cerca, casi se rozaban.
-No juguéis conmigo, Ilysse.-Comentó.
-No lo hago.- aseguré sonriente.
-¿En serio?-Preguntó, con su mano libre rozó mi rostro. De una manera tan suave que me desconcertó.- Considero que no ha sido rechazada muchas veces, así pues, le pido que no lo intente conmigo.
Cerré los ojos unos segundos, sintiendo su caricia, pero luego los volví a abrir, mirándole desafiante.
Me acerqué aún más a él, y rocé sus labios, y seguidamente me volví a colocar contra la pared, sin dejar de mirarle.
Su rostro... en su rostro apareció una mueca extraña. Rápidamente tomó con su otra mano mi muñeca, dejándome inmovilizada. Sus ojos se clavaron en mi... ahora... ¡ahora eran azules! Sin previo aviso me dio un largo beso, tan largo que me dio la sensación de que era capaz de ahogarme. Cuando se separó de mi yo entreabrí los ojos... intentando respirar. Continuaba sujetándome fuertemente, sin embargo, luego me soltó y se apartó retrocediendo.
-Largo.-farfulló.
Me mordí el labio inferior, su beso... me había gustado.
-Eres... un cobarde.- gruñí caminando hacia la puerta, parándome antes para mirarle.
-¿Y eso por qué?-le oí preguntar, seguía dándome la espalda pero aparentaba divertido...
-Porque aunque quieres seguir haciéndolo, lo evitas.-
-¿Acaso tú quieres seguir con todo esto?-Preguntó, luego le oí reír.-Realmente esperabas que te rechazara.
-Eso incrementa el interés que tengo en ti. En realidad sólo jugaba.- mentí.
-Es cierto que jugabais conmigo simplemente por aburrimiento y porque... ¿os sentís despechada? No sé muy bien que fue lo que visteis en la ciudad, pero creo que fue algo que no le gustó demasiado. Sea lo que sea, le aconsejo pensar y no ponerse a jugar de esta manera con alguien, y aún menos conmigo.
-Yo juego... con quien me place. Y tú me gustas Johann, eres... atractivo, inteligente... y además parece que yo tampoco te soy indiferente. No necesito más motivos.-
-No me sois indiferente precisamente porque sois la hermana de la baronesa, nada más. No quiero ningún otro tipo de relación, ya que acabaría perjudicándome yo.
-No OS creo ni una sola palabra Johann. Sino, explicadme ese beso que casi consigue ahogarme. Supongo que vuestro motivo, es esa mujer nuevamente...-
-Me da igual si me creéis o no, marchaos de este laboratorio.-Me estaba dando la espalda, ahora su voz sonaba muy seria.
-No tenéis derecho a echarme de mi propiedad. Porque después de todo, todo lo que alcanzan a ver sus ojos, me pertenece.-
-Esta área me fue concedida para mi uso, por lo tanto, es como si fuera mía. Sin embargo, Ilysse, estoy siendo educado. Márchese.
Negué con la cabeza y me senté en un sillón viejo que parecía cómodo, cerca de donde se encontraba la puerta.
-No me iré.- repetí.
-¿No tenéis a alguien más con quien jugar?-Espetó, luego se giró hacia mi. Sus ojos continuaban azules, brillaban muchísimo.
-¿Cree usted que si tuviera a alguien más, estaría aquí?- pregunté con ironía acomodándome en aquel sillón.
-Vaya a buscar al fremen de pelo naranja y déjeme en paz.
-Ese fremen de pelo naranja como usted lo llama, no se trata de ningún juego. Debo reconocer, que... me diviertes Johann.- dije acabando con tanta formalidad por mi parte.

Le miré y pude observar como comenzó a acercarse a mi, cuando estuvo lo suficientemente cerca se hizo hacia delante, apoyó una de sus manos en los reposa brazos y quedó cara a cara de nuevo conmigo. Rió levemente, de una forma bastante alegre, pero luego esa sonrisa desapareció.
-Te arrepentirás de haber dicho eso.-Gruñó.
-Parece que no te queda claro con quien estás tratando...-
-Precisamente por ello lo digo.-Se apartó de mi y luego, tras sonreír de una forma un tanto extraña, se alejó.
-Siempre huyes...- susurré lo suficientemente alto para que me escuchara. –No pareces tan temerario como dices.-
-No me provoques.-Comentó mientras iba hacia la puerta.
Comencé a carcajearme, su comportamiento estaba siendo estúpido, atrevido.
-Soy la hermana de la baronesa, no lo olvides.- dije aún sonriente.
-Lo tengo siempre presente.-Se colocó el dedo índice en la sien.-
-Vas progresando... Johann.-
Me levanté del sillón, y me dirigí a uno de los aparatos que tenía cerca, eran todos tan... extraños... pulsé un botón, el primero que me encontré, aquello parecía divertido. De repente aquel aparato comenzó a hacer sonidos y movimientos extraños, se había vuelto loco. Poco después noté como una mano halaba de mi y me tiraba hacia atrás, dejándome contra el sillón. Por la caída cerré los ojos y los tuve que abrir al oír una pequeña explosión.


*OUT* Muxas gracias a Johann por rolearrr!! es un encanto *o* xD espero que no sea mu largo jiji! xDDD sorry!!! ^-^ besotes!! *OUT*




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