Los Atreides obedecieron al Emperador...
Esta vez nada me tomaba por sorpresa. No era en absoluto ventajoso para mí, pero si Brian Atreides hubiera sido decapitado, me enfrentaría a problemas mucho mayores.
Mientras ese hombre mantenga su cabeza, yo mantendré mi corona...al menos por ahora.
Cada vez mi despacho estaba más lleno de papeles, sin embargo, mi agenda cada vez más vacía. Al Emperador se le delegaban la mayoría de las tareas...y no parecía muy eficiente resolviéndolas...Aunque la gente le amaba. O le temía. Era lo mismo, en cualquier caso.
En mi agenda de ese día tan sólo había una tarea.
Tras ser previamente anunciado, una figura cruzó las puertas de la estancia y se dirigió directamente hacia mi. Era mi primo. Había vuelto
- Le informo que la misión que me fue encargada ha sido realizada con éxito, emperatriz -dijo Alexis con una leve reverencia
-Sí-asentí-.Hemos tenido noticias de ello.
Con un rápido gesto de la mano hice salir a todos los sirvientes y guardas de la habitación.
Cuando el último de ellos abandonó la estancia, tomé asiento y miré a Alexis, expectante.
- Los Harkonnen accedieron. Están preparados -dijo tajante.
-¿Se mostraron sorprendidos ante nuestras órdenes?
- Al contrario, parecía como si estuvieran esperando dicha orden.
No sabría decir hasta que punto eso sería conveniente, por lo que preferí no hacer comentarios.
- No hablé directamente con Mavra sino con alguien de confianza. La investigué y puedo afirmar con toda certeza de que di con la persona acertada, más incluso que con la propia baronesa la cual no habría respetado la condición de esperar a que el plazo señalado hubiera finalizado.
-Ah...¿quieres decir que la baronesa delega parte del gobierno en otras personas...?-pregunté, interesada.
-No exactamente, sino que dada su.. ya bien conocida irreflexividad ciertos aspectos civiles y militares están supervisadas también por su hermana y su guardaespaldas personal, Rena, fue con ella con la que me puse en contacto.
-Probablemente llevará su Casa a la ruina-murmuré. Si las cosas hubieran sido distintas, lo habría dicho en voz alta y potente, pero empezaba a dudar de mis cálculos.
Miré fijamente a mi primo.
-¿Hay algo más que debas contarme o en cambio, deseas preguntar algo? Llevas bastante tiempo ausente.
-No -miente...- Bueno.. realmente hay algo más de lo que debe ser informada emperatriz.
-Te escucho...
- No sabía si informarlo o directamente decapitar al responsable aunque.. luego recapacite y quizás pueda ser una información interesante para la casa.. -se quedó mirándome fijamente a los ojos por unos instantes- los fremen proponen.. comprar el control de Dune -dijo finalmente.
Le hice un rápido gesto a Alexis indicándose que se sentara.
-Soy muy descortés. Toma asiento, por favor.
Esos segundos me darían el tiempo necesario para interpretar ese suceso...
No era una valoración positiva.
Él hizo caso a mis indicaciones y, tomando asiento, preguntó - ¿Y bien?
-No pueden vendernos algo que nos pertenece-sonreí cínicamente-.La próxima vez que alguien te proponga una estupidez semejante-la sonrisa se desvaneció de mi rostro-decapítalo.
Dicha sonrisa apareció en su rostro -entiendo...-
-¿Fue tan estúpido nuestro...revolucionario fremen como para dejar su nombre o una...forma de ponernos en contacto con él?-si era rápida y contundente, solucionaría este asunto antes de que llegara a oídos del Consejo...y de Adonis.
- Realmente no fui informado directamente por el individuo en cuestión.. sino de parte de subordinados suyos. Se ve que es el líder de un refugio fremen que pretende encontrar la libertad para su pueblo.. aunque eso signifique pagarnos con lo que creen ser suyo. Me dijeron que.. en caso de que nos interesara el trato él mismo se pondría en contacto con nosotros, que dejáramos una señal y él se encargaría de comunicarse con nosotros.
-Está bien. Dejaremos la señal-dije, satisfecha.
Ese hombrecillo era estúpido, pero no un completo inepto. Aún así, no podía ser muy difícil conseguir que se mostrara, y luego...
-Entendido -dijo levantándose- me encargaré personalmente d la tarea. ¿Qué clase de señal deseas colocar?
-Algunos emisarios en Dune...Simplemente buscarán a cualquier líder fremen. Ese pueblo tiene la fama de ser imposibles de encontrar...por lo tanto el que se deje ver, ése será el líder-hice una pausa-.Por supuesto, los emisarios serán algunos de nuestros mejores Sardaukar...
-Está bien, me encargaré personalmente de seleccionar a las tropas asignadas.. ¿Quieres que me una a ellos o prefieres que me encargue de otra tarea?
Me levanté.
-No, prefiero tener a alguien de confianza cerca, ahora que Go-Go...-me silencié-¿Puedo pedirte la máxima discrección sobre todo esto?-añadí unos instantes después.
Se limitó a asentir con la cabeza -si me permites...- dijo dando dos pasos hacia atrás y tomando una pose algo más relajada- prima.. te pido que tengas cuidado.. -dijo dejando su rostro tenso, adulto para tomar otro más juvenil y ligado a su edad.
Lo miré largamente en silencio.
-¿Qué te atormenta? Nada ha cambiado-mentí.
- No sabría decir.. la grandiosidad del imperio tiene ahora un aroma extraño y sabes que no me refiero a ti.. tengo miedo de que por tu condición de mujer seas.. pues.. -se paró un momento antes de proseguir- relevada, que el hombre que tienes como marido se apodere de lo que tú has logrado cosechar.
Me acerqué hasta quedar frente a mi primo. Sus palabras...incluso podrían tomarse como una ofensa, pero el tono preocupado no dejaba lugar a dudas.
Torpemente, una de mis manos le acarició la mejilla.
-Si alguien te escuchara, podría pensar que intentas hacerme dudar de las intenciones de mi esposo...No concibo-desmenucé con cuidado cada una de mis mentirosas palabras-una traición de ese tipo por parte del hombre con el que contraje matrimonio...Sin embargo, no sabes cuánto aprecio tu preocupación.
Lo siento, Alexis...pero me es más fácil mentirte...
Para mi sorpresa, al acabar de decir esas palabras, el joven Alexis se abrazó a mí; apenas unos segundos, pero con fuerza. Luego, se marcho. No saludó, no hizo una sola reverencia. Simplemente abandonó la sala lo más rápido posible.
Me quedé paralizada, sin ni siquiera parpadear hasta que toda sensación o recuerdo del abrazo hubo desaparecido. Cerré los ojos con fuerza:
¿Te abrazas a mí, o al imperio que habías conocido hasta hace unas semanas?
Mis pasos resonaban por los pasillos, con fuerza.
Oh, sí. Aquel fremen, fuera quien fuese, estaba disfrutando de sus últimos días de penosa existencia...
Nadie, nadie echaría a los Atreides de Dune.
Dune...¡es la tumba de arena que he preparado para la Casa de Atreides! Nadie va a apartarlos de su destino.
Primero llegarían los Sardaukar-emisarios, y cuando el fremen diera la cara...Le demostraríamos como a un pueblo como el suyo no se le permite ni soñar con la libertad.
No, aún mejor. Traería a esa desgraciada criatura hasta aquí, a Kaitan, para demostrarle cuán osado fue en siquiera pensar que él y los suyos podrían igual nuestras vidas...
Y una vez se hubiese arrepentido, mis propias manos acabarían con su existencia.
El placer ante el dolor ajeno...tan típicamente humano...me permití apartar todas mis preocupaciones y sentirlo, sólo un poco por aquella vez.
Una vez en el estudio, me centré en la escritura de un mensaje, de mi puño y letra:
Al noble líder del gran pueblo fremen:
Es derecho y deber de cada pueblo disfrutar de la sagrada libertad, otorgada a todos desde el principio de los tiempos...
Me detuve. Contuve una carcajada. Proseguí escribiendo.
//Out// OMG, ghassan, que has hecho, y mas ahora, que se puede morir XDD...en fin, ahi va el post Corrino ^^ *mirada al resto de los corrino* ehem! xD //Out//
Kaori volvió al desierto a las 1:34 a. m.
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